sábado, 29 de junio de 2013

La tierra de Canaán

Es más probable que si has escuchado hablar de Isaac Asimov sea por sus novelas de ciencia ficción. 
Seguramente habrás visto visto Yo Robot o el Hombre Bicentenario. Ambas películas están basadas en novelas escritas por Isaac Asimov. El Hombre Bicentenario es un cuento de 42 páginas*, admirable que lograran hacer una película con duración de 132 min.

Conocido por su extensa capacidad literaria y como uno de los padres de la ciencia ficción, Asimov es un referente para este género. Su obra tiene una característica que también le diferencia del resto de los escritores: la gran mayoría de su obra de ciencia ficción fue unificada a la realidad que Asimov creara en sus escritos. Dicho de otra manera: los eventos de las diferentes novelas de ciencia ficción de Isaac Asimov pueden localizarse dentro de lo que podríamos llamar La historia de su realidad creada. 

Así como los grandes imperios de la historia del hombre, el legado de ciencia ficción de Isaac Asimov se fue creando poco a poco. Desde sus primeras publicaciones la imaginación de Asimov quedó puesta en el futuro de la humanidad, bajo la perspectiva de los avances tecnológicos y su repercusión antropológica. Esta perspectiva común fue la base sobre la cual, con el paso de los años y la publicación de diferentes novelas, Asimov fuera capaz de unir las historias que se narran en diferentes novelas. Como todas tenían elementos comunes en el actuar de sus personajes y entorno, Asimov estaba en posición de “rellenar los huecos” con libros que unían las diferentes historias. 

Esta unión podría percibirse como cosa sencilla de hacer. Incluso podríamos decir que se la “sacó de la manga”, ¡Nada más alejado de la realidad!. El hecho de que pudiera unir sus primeras obras publicadas, con otras que editara más de 30 años después, demuestra una cohesión de ideas y un profundo conocimiento del actuar humano. Asimov sabía que la historia humana tiende a repetirse, que las mujeres y hombres hemos querido lo mismo desde el inicio de la especie. 

Y es ahí donde entra una faceta poco conocida de Isaac Asimov: su Alter Ego de historiador.

Leer a Isaac Asimov en sus libros de historia es tan emocionante como leer cualquiera de sus obras de ciencia ficción. Es tan interesante escucharle hablar de Alejandro Magno, como del doctor Seldon en sus años de juventud. Sus explicaciones sobre la forja de imperios y culturas como la griega, romana o inglesa; demuestran que cuando creó la historia, mundos y entorno de La Fundación, cuando ideó las bases de la ciencia Psicohistoria; lo hizo con la autoridad del erudito en el estudio del comportamiento, eventos y cultura  de la historia del hombre. Estas cualidades aunadas al buen humor de Asimov y su sencillez para explicar las intenciones de los grandes personajes históricos de la humanidad, hacen un verdadero placer el leer cualquier tomo de la Historia Universal de Asimov.

El libro de La tierra de Canaán no es la excepción.

Canaán es un nombre que en la antigüedad se le dio a una parte de la región que comprende la llamada Media luna fértil. Asimov nombra este libro como La Tierra de Canaán por la influencia que tendrá en el curso de la historia, cultura y religión del mundo. Dos grandes ejemplos de los avances que los pueblos de esta región darán a la humanidad serían el alfabeto y la religión monoteísta.

Isaac Asimov no profesaba ninguna religión. Su postura frente a las religiones es de interés académico. Este interés académico lo llevará siempre con la constante de analizar, bajo los mismos parámetros y de imparcialidad, a los personajes históricos y sus costumbres. Consecuencia de esta metodología es que resulta muy interesante leer cómo Isaac Asimov habla de Moisés, de los medios de David para llegar al poder, de la construcción y destrucción del templo de Salomón. 

Como católico leer sobre la persona y legado de Jesucristo desde la perspectiva de Isaac Asimov fue lo que más disfruté de este libro.

La historia siempre dará sorpresas, una muy grata fue descubrir que Aníbal Barca y el pueblo de Cartago, son descendientes de los pueblos de Canaán. 

Isaac Asimov y yo coincidimos en una cosa: Aníbal Barca es el mejor general de todos los tiempos. 

¡Saludos!

Ficha técnica
Título completo: La tierra de Canaán.
Autor: Isaac Asimov
Editorial: Alianza Editorial
Año: (Edición Original en inglés) 1971
Páginas: 313
ISBN: 978-84-206-3897-3


*En la edición de Cuentos Completos II, Isaac Asimov, Ediciones B para Zeta bolsillo, 2009, ISBN: 978-84-9872-259-8



2 comentarios:

  1. Lamento diferir contigo y con Asimov. El mejor general de todos los tiempos ha sido Hernán Cortés. Algún día te lo explicaré. Quizás en la próxima ocasión en que nos encontremos en Gandhi. Un fuerte abrazo.

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    1. Sr. Salmerón.
      Le agradezco su comentario y el tiempo en leer el blog.
      No es necesario que me explique sus razones por las que considera a Hernán Cortés como el mejor general.
      Después de haber sido alumno suyo en varios años en secundaria y preparatoria., creo recordar las razones.
      De igual manera, ahora que he leído y estudiado un poco la vida de Aníbal, sería muy interesante debatir el punto.
      ¡Claro está que Publio Escipión no estaría de acuerdo con ninguno de los dos!

      Saludos!

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