Desde niño me ha gustado la historia del Imperio Romano, recuerdo que soñaba despierto con el día en que visitaría Roma. Escuchaba conversaciones y quería entender el porqué de su título de “La ciudad eterna”. ¡Confieso que creía que Roma estaría como cuando vivían ahí los emperadores!. Con el paso de los años, viendo en noticieros imágenes de Roma, caí en la cuenta que Roma era un ciudad de nuestro tiempo: los coches andaban por las calles, había edificios contemporáneos, tiendas, supermercados.
Cuando pude visitar Roma, la vi como un gran museo al aire libre. Los numerosos vestigios y ruinas del Imperio que se pueden encontrar en cada esquina de la ciudad, se veían apagados, oscuros, en ocasiones hasta sucios. Estas ruinas en su conjunto, podrían ser consideradas como una gran lápida del Imperio que murió en el año 476 D. C.
Vino el año 2000. Se estrenó a película Gladiador, del director Ridley Scott. En la película se muestran escenas de la vida diaria de Roma, hay tomas elevadas de la ciudad y sus edificios. Esta experiencia, a través de la película, de poder ver la ciudad y la gente, las batallas contra los bárbaros, las intrigas, asesinatos; hizo que pudiera sentir como vivía Roma.
Tuve la oportunidad de volver a visitar Roma en el año 2002. Esta vez las ruinas eran ventanas de la realidad que se viviera más de 2000 años antes. En el Coliseo trataba de localizar donde se sentaba el emperador y donde el populi. También busqué, infructuosamente, por donde salían los tigres que atacaron a Maximus.
En la última ocasión que estuve en roma, confieso que me interesaron más las romanas vivas que las de la historia.
Para los Católicos (incluido yo) Roma es una ciudad viva. Es la Ciudad Eterna. Ahí vive el Papa, el vicario de Jesucristo en la tierra.
Visitar Roma es también una peregrinación.
En este año 2012, la experiencia de ver, vivir y conocer Roma y el imperio romano tiene un nuevo aliado: las obras de Santiago Posteguillo que tratan sobre el Imperio Romano: Los asesinos del emperador y la Trilogía de Escipión (Africanus, Las legiones malditas, La traición de Roma).
Estos libros están escritos en el formato de Novela Histórica.
La novela histórica es una excelente fuente de conocimiento. Se aprende sin quererlo sobre la cronología y eventos que se narran en la novela. En Los asesinos del emperador, el tema principal es el camino que Marco Ulpio Trajano recorrió hasta llegar a ser el primer emperador no nacido en Roma. Adyacente a esta historia, por citar algunos ejemplos, se narran: la conquista de Jerusalem por Tito Flavio, la construcción del Anfiteatro Flavio (el Coliseo Romano), las condiciones de vida de los habitantes del imperio, la locura de estar en la corte de Domiciano, la vida de los legionarios en servicio.
Una característica que valoro especialmente en la obra de Santiago Posteguillo, es la capacidad de mantener en sus personajes la manera de pensar y actuar propias de la época en que vivieron. Esta congruencia no es tarea fácil de alcanzar, requiere de un sistemático estudio de los acontecimientos y personajes involucrados, en armonía con el entorno en el que se encuentran.
Esta legitimidad del autor con la historia del Imperio Romano, es el fundamento de su obra. Lo extraordinario de Los asesinos del emperador es lo apasionante que se vuelve la lectura de la novela.
La Real academia de la Lengua define:
exhaustivo, va.
(Del lat. exhaustus, agotado)
adj. Que agota o apura por completo.
Santiago Posteguillo no repara en gastos a la hora de llenar páginas en sus novelas. No deja cabos sueltos. El libro es exhaustivo en describir y explicar todo lo que está involucrado en los hechos que narra.
Cuando terminé de leerlo, mi estado era de agotamiento, ¡me dejó exhausto!. Un libro es de esta magnitud tiene una característica que rara vez tomamos en cuenta a la hora de elegir una novela: el libro pesa. No hablo en sentido figurado, la edición que tengo pesa 1.703 kilos. Y leer una obra de 1185 hojas, es como un viaje largo en coche: es necesario parar varias veces, tomar mucho café y mantener la mente fija en la meta.
El talento de Santiago Posteguillo, se demuestra también en la positiva continuidad en su escritura. Esta revisión bien podría ser sobre cualquiera de sus obras publicadas.
Antes de terminar con esta entrada en el Blog, quiero compartir algo de la novela Los asesinos del Emperador que resultó muy gratificante: saber más de la vida del Apóstol San Juan en un contexto diferente al Nuevo Testamento.
Me despido con la alegría de saber que Domiciano hace mucho tiempo que ha muerto.
¡Saludos!
Ficha técnica
Título completo: Los asesinos del Emperador
Autor: Santiago Posteguillo
Editorial: Planeta
Año: 2011
Páginas: 1200
ISBN: 978-84-08-10325-7