Cuando leí por primera vez los libros del Señor de los Anillos era una época distinta a la de ahora. La distinción radicaba en que no habían salido las películas de estos libros; y muy pocos sabían de estas historias. Después de las películas, el mundo de Tolkien pasó a ser “socialmente aceptado".
Yo pertenezco a la época anterior.
Cuando entré a este mundo, los que habíamos leído la obra de Tolkien, éramos considerados raros. Pertenecíamos a un grupo de personas cuyas mentes habían sido irremediablemente distorsionadas (de por vida) en su capacidad mental. La causa: haber leído sobre dragones, elfos, enanos, anillos que lo hacen invisible a uno, criaturas que se transforman en versiones horripilantes de sí mismas, etc. En pocas palabras, aceptamos la existencia de criaturas que son imaginadas, inventadas, actualizaciones de antiguas mitologías europeas.
Confieso que las personas que pensaban así, bastante razón tenían. Yo los leí a los 15 años (tengo ahora 32). Al terminar "El retorno del rey" comencé a clasificar a las personas que veía en buenos y malos, en seguidores de Saurón o en los que pelean contra Él y en el resto de las razas que se describen en las novelas.
Desde entonces cuando me preguntan mi opinión de la trilogía y el Hobbit, la respuesta es la misma: fue como si quitaran un corcho en mi cerebro, mi imaginación descubrió que no tenía límites, que lo que empece a "vivir" con mis Lego de caballeros (ahora descontentados). Alguien había hecho todo un mundo, y se podía tener acceso a él.
Pensándolo un poco más a fondo descubro que esta revisión de la obra de Tolkien está tan fuera de tiempo, como cuando los leí por primera vez...(así somos los "Freakys", diría mi cuñado MA). En fin, la idea de sacar a colación los libros del Señor de los Anillos es lo que puede influir una lectura y, más específico, en lo que nos puede gustar leer. Yo me enamoré no solo del mundo creado por Tolkien, sino también de cualquier libro que tratara cosas parecidas. Por varios años gastaba gran parte de mi dinero directamente en la editorial Timun Mas, que editaba muchos libros de fantasía. ¡Nunca hubo un programa de recompensas! (que bien me habría venido). Mi recompensa fue, que durante esos años, tuve siempre qué leer...
¿De qué estoy hablando?
Me explico:
Cuando después de cambiar el canal 10,000 veces uno dice: No hay nada en la Tele, o bien, no hay nada que ver. De igual manera con lo libros, bajo este contexto, a veces uno dice no hay nada que leer. Aunque, evidentemente, hay millones de cosas que leer, es solo que no hay algo que yo quiera leer.
Durante casi 10 años, siempre tuve qué leer. Esto me enseñó lo increíble que es descubrir un género de lectura, en el que puedes entrar, salir y poner en pausa. Pausa es como está actualmente en mis preferencias, lo que me lleva a darte este consejo:
Cuando te guste algún género de lectura, disfrútalo tanto como puedas, lee mucho en ese aspecto; un día te darás cuenta, como diría J.M. Barrie, que ya has crecido y que has dejado de ser niño.
Cuando te guste algún género de lectura, disfrútalo tanto como puedas, lee mucho en ese aspecto; un día te darás cuenta, como diría J.M. Barrie, que ya has crecido y que has dejado de ser niño.
¡Saludos!
Nota: Hago una mención especial en esta entrada a un personaje: Drizzt Do’Urden (Les contaré sobre Él en otra entrada)
Ficha Técnica:
Miles de ediciones. Se pueden comprar en cualquier librería.